Benzema enseña los dientes y Zidane dice que es un peligro constante

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 La Champions esperaba a Karim Benzema, que ya es el máximo goleador del equipo en Europa este curso. Cinco tantos lleva en siete partidos, y ya suma 51 en la Liga de Campeones. No marcaba desde el pasado 12 de enero en Copa contra el Sevilla. 32 días de sequía. Una eternidad para un delantero. Quizás también por eso celebró el gol al Nápoles (el del empate a uno) con tanta rabia. Puños cerrados, sacando toda la tensión que llevaba dentro. Pocas veces se le ha visto celebrar algo con rabia. Zidane, en la zona técnica, lo festejó con la misma garra y con el puño en al aire.

Lleva tiempo el técnico francés defendiendo a Benzema e insistiendo con él en el once titular. “Karim ha demostrado que tiene personalidad y lo ha hecho en un momento crítico. Había criticas y ha contestado de la mejor manera. Me hubiera gustado que marcara un gol más porque se lo merecía y porque tuvo ocasiones para hacerlo. Estoy contento por él y no sólo por el gol. Cuando se mueve allí es un peligro constante”, analizó el técnico después del partido.

Y lo fue. Tocó y tocó a diestro y siniestro. Para James, para Cristiano, para Kroos, para Modric. En banda derecha, en banda izquierda y entre líneas. Jugó de nueve y de diez. Salió enchufado desde el primer minuto. Le aplaudió el Bernabéu, molesto en algunas ocasiones por su pasotismo. Nada que ver con su actuación y actitud de anoche. En Champions volvió a verse al mejor Benzema, el del Mundialito. Desde entonces había estado bastante apagado.