Al-Juarismi, el erudito persa que introdujo los números a Occidente y nos salvó de tener que multiplicar CXXIII por XI

Galileo, Newton, Einstein… apenas tres de los grandes de la ciencia occidental.

Pero como el mismo Newton escribió, citando al erudito del siglo XII Bernardo de Chartres, “Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”.

Varios de esos gigantes sobre los que se sentaron y se siguen sentando los científicos, han quedado en un olvido relativo … aunque a veces, si nos fijamos con cuidado, los encontramos en las páginas de los gigantes conocidos.

Según los historiadores, el mayor legado del gran matemático italiano, Leonardo Pisano, más conocido como Fibonacci , fue ayudar a Europa a descartar el antiguo sistema de números romanos y cambiarlo por números indo-arábigos.

Aparecieron en su ” Liber Abaci ” o “Libro de cálculo”, que escribió en 1202 tras estudiar con un maestro árabe.

En ese mismo libro, hay una referencia a un texto anterior llamado ” M odum algebre et almuchabale ” y en el margen está el nombre Maumeht , que es la versión latinizada del nombre, Mohammed.

La persona a la que se refiere es Abu Abdallah Muḥammad ibn Mūsā al-Jwārizmī, conocido en español como Al-Juarismi , quien vivió aproximadamente entre los años 780 y 850.

Fue gracias a él que los intelectuales europeos se enteraron de la existencia de los números indo-arábigos.

De los indios a Medio Oriente, de Bagdad a Europa
La obra de Al-Juarismi toca un aspecto crucial de todas nuestras vidas.

Por ella, el mundo europeo se dio cuenta de que su forma de hacer aritmética, que todavía se basaba esencialmente en números romanos, era irremediablemente ineficiente y francamente torpe .

Si te pidiera que multiplicaras 123 por 11, podrías hacerlo hasta en tu cabeza. La respuesta es 1.353.

Pero intenta hacerlo con números romanos: tienes que multiplicar CXXIII por XI .

Se puede hacer pero, créeme, no es divertido.

En su “Libro de la suma y de la resta, según el cálculo indio”, Al-Juarismi describió una idea revolucionaria: se puede representar cualquier número que desee con solo 10 sencillos símbolos.

Esta idea de usar solo diez símbolos -los dígitos del 1 al 9 más un símbolo 0- para representar todos los números desde uno hasta el infinito, fue desarrollada por matemáticos indios alrededor del siglo VI y es difícil exagerar su importancia.

Al-Juarismi y sus colegas hicieron más que traducir el sistema indio al árabe: crearon el punto decimal .

Lo sabemos gracias a la obra del matemático Abu’l Hasan Ahmad ibn Ibrahim Al-Uqlidisi.

En ” Kitab al-fusul fi al-hisab al-Hindi ” de los años 952-3 – el manuscrito más antiguo en el que se propone un tratamiento de las fracciones decimales, escrito apenas un siglo después de Al-Juarismi- muestra que el mismo sistema decimal se puede extender para describir no solo los números enteros sino también las fracciones.

La idea del punto decimal nos resulta tan familiar, que es difícil entender cómo antes se las arreglaban sin ella.

Como toda gran ciencia, es deslumbrantemente obvio después de haber sido descubierto.