HISTORIA DE LA RADIO

Era un lunes de marzo de 1926, el Calendario estaba marcado con el primer día de ese mes; todo estaba listo. Los medios escritos daban cobertura a la noticia, la gente estaba ansiosa por conocer y escuchar la novedad en materia de comunicaciones, una noticia que no le dio la vuelta al mundo pero marcaba un hito en la historia de El Salvador y Centro América; emitía, por primera vez su señal la primera estación de Radio, La AQM, hoy conocida como Radio Nacional de El Salvador.

Pero, antes de este día, se habían suscitado muchos eventos que permitieron a los salvadoreños llegar a este feliz acontecimiento; hechos que es necesario conocer, así como también es necesario saber en qué contexto internacional nace este gran invento que a nuestros días permite acercar a la gente y llevar cultura, educación y entretenimiento a los lugares más alejados de la tierra.

Años de investigación y experimentos realizados por los más grandes pensadores y científicos tuvieron que pasar para que un día el estadounidense de origen escocés Alejandro Graham Bell, en el año 1876, transmitiera por primera vez la voz humana a través de cables eléctricos.

Historia de RNESEntre 1886 y 1888 el escoces James Clerk Maxwell publico la teoría electromagnética, misma que el alemán Heinrich Rudolf Hertz demostró al construir un aparato de laboratorio para generar y detectar ondas electromagnéticas que viajan a la velocidad de la luz. Este hallazgo, daría vida a las ondas Hertzianas que servirían más adelante, en 1897, a Nikola Tesla para patentar el primer transmisoras de radio; mismas que el pionero de la comunicación global, el italiano Guillermo Marconi perfeccionara algún tiempo después.

La vorágine de las comunicaciones y la modernización también se gestaba en El Salvador durante la primera década del siglo XX, allá por 1910. Se habían introducido algunos vehículos automotores, el teléfono era una novedad, se contaba con un diseño de Catedral, se construían monumentos como el actual Teatro Nacional, el Palacio Nacional, la Universidad de El Salvador, el Hospital Rosales, lo que denotaba un futuro prometedor con estructuras muy dignas de un país que buscaba su desarrollo económico en el cultivo del café.

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Se realizaron también los primeros intentos de comunicación a través de la radiotelegrafía, con la intención de establecer comunicación con los barcos que pasaban frente a las costas salvadoreñas.

Paralelamente, en México estallaba la Revolución Mexicana, conflicto que se prolongó por casi una década. Al otro lado del mundo se comenzaba a gestar la Primera Guerra Mundial, entre 1914 y 1918, eventos que cambiarían el rumbo político, económico y social de las grandes potencias.
En El Salvador, el 12 de mayo de 1912, se oficializa el Escudo Nacional, primer símbolo patrio, y meses después, en medio de una multitud de personas reunidas para celebrar los 91 años de Independencia, se presenta la primera Bandera Nacional, acto un acto en el que miles alzaron su mirada al cielo, mientras la bandera ondeaba los colores del azul y blanco.

La bandera fue colocada en el asta que se encontraba frente a la Tribuna Presidencial del Campo Marte (actualmente Parque Infantil), en un acto que fue encabezado por el presidente Manuel Enrique Araujo, y amenizada por la Banda de los Supremos Poderes, sin duda momentos muy significativos e históricos para la nación.
El mandato del presidente Araujo fue interrumpido la noche del 4 de febrero de 1913 cuando fue sorprendido por tres sujetos que le causaron la muerte.
Tras el magnicidio el gobierno quedo sin presidente, y tal como lo manda la Constitución se tenía que nombrar al nuevo jefe de Estado, responsabilidad que recaía en el vicepresidente Onofre Durán, pero días antes éste había renunciado a su cargo, y ante tal situación La Asamblea Legislativa designó a Carlos Meléndez como presidente provisorio, manteniéndose en el poder desde febrero de 1913 hasta el 29 de agosto de 1914.

Meléndez renuncia a su cargo para participar como candidato presidencial en los comicios que se celebraron en 1915. Durante la gestión de Meléndez estalla la Primera Guerra Mundial y, según datos históricos, dicho gobierno tuvo una postura de neutralidad en el conflicto. Además, en El Salvador se suscitan una serie de eventos naturales que complican la economía del país.

1917 fue un año de buenas y malas noticias. Entre las buenas destacan los adelantos en materia de comunicación, mismos que colocaron al país a la vanguardia en Centroamérica, mientras que en el otro lado de la moneda está la devastación de un terremoto que afectó principalmente a los habitantes de la capital salvadoreña la noche del 7 junio de 1917. Los datos históricos mencionan que los habitantes de San Salvador deambulaban tristes, ojerosos y despavoridos. Más de cien mil personas habían quedado sin hogar. San Salvador y otras localidades como Apopa, Nejapa, Quezaltepeque, San Juan Opico, Santa Tecla, Armenia, San Julián, Sacacoyo, Tepecoyo, Ateos, Caluco y San Vicente estaban en completa ruina, el terremoto fue producto de la erupción del volcán de San Salvador o Quezaltepeque.

Luego de las muchas replicas quedaron en pie algunas estructuras como la Basílica del Sagrado Corazón, la iglesia San Esteban, el hospital Rosales y aproximadamente unas 200 casas que sobrevivieron al estremecedor terremoto.
El adelanto en materia de comunicación en El Salvador se da a partir de la instalación de los equipos de telegrafía que fueron donados por el gobernante mexicano Venustiano Carranza en 1917.

Según relatos de algunos historiadores, entre ellos el periodista Joaquín Castro Canizalez, durante la Revolución Mexicana el presidente Carlos Meléndez Quiñónez le ayudo al mandatario mexicano, Venustiano Carranza, proporcionándole armas y municiones para dar sostenimiento a la guerra civil en México.
En agradecimiento por el gesto del gobierno salvadoreño el presidente Carranza obsequio el equipo que hizo posible poner a funcionar la primera estación inalámbrica de El Salvador, misma que ayudaría a recibir información y noticias generadas en otros países, horas después de los acontecimientos. Antes de esto, en el país transcurrían semanas o meses para enterarse de las noticias del mundo.

Ese mismo año, en la Casa Presidencial, situada en ese entonces en el capitalino Barrio San Jacinto, una Comisión de técnicos mexicanos integrada por Luís Sánchez, inspector del sistema de radio; Gustavo Santibáñez, montador de estaciones; y Gustavo Girón, jefe de la estación, pusieron a funcionar y a operar la estación radiotelegráfica.

La estación recibió el nombre de “Venustiano Carranza”, en honor al mandatario mexicano, y se inauguró el 15 de septiembre de 1917, fecha en la que se cumplían 96 años de Independencia Patria.
La administración y conducción de la estación se asignó a la Dirección General de Telégrafos y Teléfonos, dependencia del Ministerio del Interior, hoy Gobernación.
La ceremonia inaugural comenzó a las diez de la mañana y fue presidida por el presidente Carlos Meléndez Quiñónez y sus funcionaros.
De ahí en adelante comienza a funcionar la estación de telegrafía en nuestro país que recibía y enviaba información noticiosa por lo que dio un aporte significativo en materia de comunicación internacional. En 1918 por medio de la estación telegráfica El Salvador recibió la noticia del fin de la Primera Guerra Mundial.

Dos años después de finalizada la Primera Guerra Mundial, en Pitsburgh, Estados Unidos, surge la primera radiodifusora del mundo con las siglas KDKA. Y un año más tarde, en 1921, siguiendo el modelo radiofónico de los Estados Unidos, se instaló la segunda estación de radio en Argentina y así sucesivamente en el resto de los países latinoamericanos.

Fue en el período del presidente Alfonso Quiñonez Molina (1923-1927), que se impulsó el sistema de comunicaciones telegráficas, telefónicas y radiotelegráficas, según su discurso presidencial del último año de mandato.
Este período que también se destacó por apoyar la industrialización ya que fue impulsado el programa de carreteras, que consistía en pavimentar las principales vías de acceso con el objetivo de facilitar la circulación de los más de dos mil vehículos automotores que existían para la época.

Según algunos historiadores, el verdadero interés de las carreteras fue para favorecer a los terratenientes incluyendo a su familia para que transportaran fácilmente los productos agrícolas.
Durante ocho años se había avanzado mucho con la comunicación de la estación Venustiano Carranza, y el país en su deseo de avanzar al desarrollo necesitaba una herramienta de comunicación diferente a las que se tenían en ese momento, donde predominaban los periódicos impresos.

En 1925 ya se había sintonizado en tierras salvadoreñas, algún concierto que transmitían las radios internacionales.
La idea principal, de fundar una emisora radiofónica se le atribuye al Director General de Telégrafos y Teléfonos, Ricardo Posada, quien le propuso al presidente Alfonso Quiñónez Molina la necesidad de contar con una radiodifusora, que serviría como canal para transmitir el mensaje presidencial, generar espacios culturales, como la transmisión de conciertos de artistas nacionales, así como lo hacían en sus formatos las radios internacionales.

Compras de equipo para la primera radiodifusora de El Salvador.

Quiñónez después de escuchar los beneficios que le traería al gobierno disponer de un medio radiofónico procedió a la adquisición de los primeros equipos que fueron comprados a la empresa estadounidense “Wenstern Electric Co”. En noviembre de 1925 y se comenzó a instalar las dos torres para colocar la antena de transmisión, ubicada en la terraza del Teatro Nacional de la ciudad de San Salvador.

A inicios de febrero de 1926, se comenzaron los primeros ensayos de transmisión a larga distancia, realizado a las dieciséis horas tres minutos y diciendo lo siguiente: “Esta es la estación Radiodifusora A.Q.M.”, (siglas que correspondían al nombre del mandatario).

La estación radiofónica, oficinas y estudio de transmisión, estaban en la tercera planta del actual Teatro Nacional y los encargados de instalar todo el equipo técnico de la radio fueron, el ingeniero Federico Mejía y sus ayudantes, Víctor M. Escobar y Ramón Sánchez, quienes emocionados por el momento se permitieron mandar un saludo al iniciador y fundador de la radio, el entonces presidente Alfonso Quiñónez Molina
Durante las pruebas iniciales de la radio se transmitió el primer concierto dedicado al Director de Telégrafos y Teléfonos Ricardo Posada para celebrar su cumpleaños que estaba previsto para el domingo 7 de febrero de ocho a nueve de la noche, sin hacerlo público.

Superados algunos obstáculos, el gobierno mando a instalar en los parques y plazas públicas de las cabeceras departamentales un aparato receptor de radiotelefonía para que el mensaje del presidente fuera escuchado en toda la nación.
Los encargados de instalar los aparatos receptores fueron personas de las Comisiones del Cuerpo Militar de Comunicaciones.
El propósito del presidente Quiñónez de instalar los receptores en las plazas públicas, era para que los ciudadanos escucharan el mensaje que daría en el Congreso Nacional el día 19 de febrero de 1926.

Una publicación del periódico La Prensa, del 19 de febrero de 1926, relata que una multitud de personas se acercaron a oír el mensaje del presidente en el parque Bolívar, donde días antes se había colocado un aparato receptor.
Mucho se había rumorado de la función que tendría el nuevo medio del gobierno, y había despertado la curiosidad y la ansiedad de la población por conocerlo. Un medio que se convertiría en un verdadero espectáculo para los oídos de todos aquellos que por primera vez escucharían radio.
Muchos habían sido los preparativos técnicos, y un día antes de la inauguración de la radioemisora todos los edificios públicos de la ciudad capital estaban adornados con gallardetes de papel, con los colores de la bandera azul y blanco.
Rostros alegres, día de asueto nacional, de discurso presidencial y marchas alegres ejecutadas por la Banda de los Militares, que recorrieron las principales calles de la ciudad, recordando que era un día de fiesta.

Día de la inauguración de la Primera Radioemisora.
El gran día había llegado, en el calendario se observaba la fecha 01 de marzo de 1926 cuando nace oficialmente, la Primera Radio de El Salvador y de Centroamérica, cuarta en América Latina y la sexta en el Mundo.
Ese día la estación radiofónica fue bautizada con el nombre de Radio A.Q.M., iniciales que corresponden al nombre del mandatario Alfonso Quiñónez Molina.
La ceremonia inició a las siete y treinta de la noche con la intervención del técnico de la radio, un discurso que estuvo a cargo del subsecretario de Fomento, el doctor Marcos A. Letona. Posteriormente, se cantó el Himno Nacional, dirigido por la Banda de los Supremos Poderes, y acto seguido el gobernante Alfonso Quiñónez Molina dio por inaugurada la estación de radio que llamó A.Q.M., en honor a él mismo.

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Ese día el estudio de radiodifusora se convirtió en un verdadero escenario, desde ahí se transmitió la ceremonia inaugural y el concierto de los grandes artistas nacionales como Natalia Ramos, quien interpreto “La Polonesa” de Chopin; mientras que con el violoncelo tocó la melodía “Penas de Amor” del músico Rafael Olmedo. también se encontraban otros artistas invitados como María Saprissa, Francisco López Navarro y Gonzalo Vega.
Ese mismo día el presidente Quiñónez asignó la conducción de la radio A.Q.M. a Ricardo Posada, Director General de Telégrafos y Teléfonos, para convertirlo en la primera persona en dirigir la radio estatal de El Salvador.
Con la apertura de la radio, surge la necesidad de contar con un locutor y como en esa época no había personas que conocieran de esa disciplina se le dio el micrófono al gerente de ese medio, Miguel Ángel Chacón, de ahí en adelante se le considera, como el primer locutor del país.

La administración de la emisora fue asumida por el periodista Joaquín Castro Canizalez, quien años antes se había destacado en la redacción de noticias para medios impresos y luego en el mundo radiofónico fue conocido como Quino Caso.
La función de Canizalez fue promover las presentaciones de los artistas que invitaba a la radio A.Q.M.
La programación radiofónica se concentraba en transmitir conciertos de la Banda de los Supremos Poderes, música de marimba, mensajes presidenciales, y pequeñas notas relacionadas al trabajo del gobierno… Así comenzó la programación de A.Q. M.
Más de 119 conciertos se habían transmitido por la estación gubernamental a finales de 1926, momento en el que en El Salvador se contabilizaban 89 aparatos receptores que eran propiedad de las familias más adineradas de la ciudad. Ya que, en un principio, cada propietario de un receptor debía pagar una tarifa de tres colones para escuchar las emisiones que hacía la radioemisora, que luego se redujo a un colón.

19 de enero de 1927: la Asamblea Nacional ratifico el acuerdo del Poder Ejecutivo en el que gobierno se adhiere al Convenio Radiotelegráfico Internacional, que consiste en el ordenamiento de sus letras o siglas de llamada internacional, dependiendo del país de origen.

Había que cambiar las iniciales y nombre de las señales radio eléctricas: El país contaba con una estación de radiotelefonía llamada “Venustiano Carranza” con las siglas “S.D.A.”, que al establecer comunicación eran confundidas con un barco Sueco, el “Ragunda”, y las siglas de la estación de radio A.Q.M. eran confundidas con el barco noruego “Konsgaard”.
El 8 de julio de 1927 se dejó de llamar A.Q.M, y pasó a llamarse: “R.U.S.” (República de El Salvador).
En 1933, la Convención Internacional de radiotelegrafía asigna sus respectivas letras a El Salvador (YS).

Radio Nacional y su contexto en la década de 1930.

En medio del desplome de los precios del café en el mercado internacional se preparaban las elecciones presidenciales, mismas que historiadores catalogan como las primeras libres y democráticas en El Salvador.
En esas elecciones la sonsonateca Prudencia Ayala trato de inscribirse como candidata, pero no se le permitió porque para esa fecha las mujeres no estaban autorizadas a ejercer el sufragio, según la Constitución de la Republica.
En los comicios participó por el Partido Laborista el ingeniero Arturo Araujo, apoyado por el escritor Alberto Masferrer, que creyó en las propuestas de campaña de Araujo.

El nuevo presidente recibió su investidura el 1 de marzo de 1931, y en su primer y único año de gobierno sobrellevó la crisis económica viviendo el descontento de las clases sociales, que se reflejó mayormente el 2 de diciembre de 1931 cuando militares protagonizaron un golpe de Estado.
Como antesala al derrocamiento, fueron tomadas las instalaciones de Radio R.U.S. por los opositores como una medida para controlar el poder que tenía la radio estatal en la audiencia salvadoreña.

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A la mañana siguiente, la población se enteraba de la noticia a través de la emisora que daba a conocer al nuevo mandatario impuesto, el general Maximiliano Hernández Martínez, personaje que ordenó al Ejército Nacional la matanza de cientos de campesinos del occidente del país.

Durante la masacre se le escuchó al presidente Martínez utilizar la emisora gubernamental para transmitir mensajes propagandísticos que justificaban la matanza de los campesinos iniciada el 22 de enero de 1932.